Juego responsable

Los juegos de apuestas en línea pueden proporcionarnos auténticos momentos de placer (pero es indispensable que continúen haciéndolo), al igual que practicar un deporte, salir de compras, ver una buena película en el cine o salir a comer con amigos o amigas. Jugar en un casino virtual es un verdadero pasatiempo, permite despejarse, descubrir nuevos talentos y divertirse, con la esperanza de ganar, al mismo tiempo, un poco de dinero. Pero nunca nada es tan simple, y, si bien algunos jugadores pueden ser razonables en cuanto al tiempo que dedican al juego y el dinero que gastan, otros, por el contrario, se dejan llevar por la adrenalina que provocan los juegos de azar. Por eso, le proponemos algunas pautas de reflexión, para que jugar en línea no se transforme en un infierno para usted y para su familia…

El juego responsable, para mantener su juego bajo control

¡No tiene por qué privarse de los juegos de apuestas en línea si sabe disfrutarlos! Pero, como todas las cosas buenas, es indispensable hacerlo con moderación para poder continuar gozando de sus beneficios sin sufrir ningún inconveniente. Para ello, es primordial jugar sin perder la cabeza. Claro que esto puede resultar difícil para ciertas personas, especialmente ahora que es mucho más fácil acceder a los casinos en línea que concurrir en persona a los casinos convencionales. Las salas de juego en línea están accesibles siempre y también prácticamente desde cualquier lugar, pues cuentan con versiones para dispositivos móviles. Además, ofrecen gran cantidad de promociones de lo más atractivas para que el jugador deposite dinero en su cuenta (y el depósito puede realizarse con total facilidad en un tiempo récord). Por consiguiente, resulta fundamental practicar lo que se conoce como «juego responsable» para no hundirse en la dependencia y la adicción. Para lograrlo, es necesario respetar algunas pautas:

  • Los juegos de apuestas deben ser considerados como un pasatiempo y no como una forma de ganar dinero sistemáticamente.
  • Los depósitos no deben interferir en los gastos de su vida diaria (facturas, renta, comida, estudios…). Por eso, debe apostar únicamente las sumas de dinero que puede permitirse perder, y no más que eso. (Podría fijarse un importe de gastos/pérdidas del que no deberá excederse).
  • También debe registrar los importes de sus apuestas para poder contar con un resumen (semanal o mensual) de sus sesiones de juego, una herramienta esencial para tener un panorama completo del dinero apostado y, eventualmente, comprender el alcance de los daños.
  • Haber perdido dinero no significa, en ningún caso, que deba iniciar sesiones de juego adicionales con el solo propósito de «recuperarse». En definitiva, nunca debe tratar de compensar las pérdidas jugando más o apostando más.
  • Si le resulta difícil administrar su dinero, puede optar por usar la limitación mensual de depósitos que ofrecen muchos casinos en línea para que los jugadores puedan controlar ellos mismos sus gastos.
  • Si se siente deprimido o con el ánimo por el suelo, evite participar en cualquier sesión de juego.
  • Debe definir previamente la duración de cada sesión de juego para evitar que interfiera con sus actividades fuera de casa o con su vida familiar.
  • Es necesario que tome descansos a intervalos regulares, pues cambiar de aires le permitirá desengancharse un poco del juego y evitará que este adquiera demasiada importancia y se convierta en una obsesión.

Si realiza apuestas razonables teniendo en cuenta su situación financiera y modera sus sesiones de juego —recuerde que jugar debe ser siempre una forma de diversión que debe consumirse con mesura—, podrá minimizar considerablemente el riesgo de caer en excesos, lo que suele ser el primer paso en el camino hacia la adicción.

¿Cómo saber si estamos ante una adicción al juego?

Si bien algunos jugadores pueden tender naturalmente a las adicciones (tienen propensión a hacer siempre demasiado de aquello que les gusta o, incluso, a caer en excesos) y deben estar más atentos al efecto que en ellos provocan los juegos de apuestas en línea (Internet con su facilidad de acceso propicia enormemente este fenómeno adictivo), nadie está exento de convertirse en un ludópata.

Para saber si precisa controlar más sus sesiones de juego, puede plantearse las siguientes preguntas:

  • ¿El juego me impide trabajar o estudiar eficientemente? (Ausencias repetidas para poder jugar o falta de motivación, estar siempre «con la cabeza en otra parte»…).
  • Si pierdo, ¿siento el impulso de volver a jugar inmediatamente para «recuperarme» como algo apremiante o, incluso, opresivo? — La misma pregunta del punto anterior, pero para los casos en gano. (Tentación irrefrenable de volver a jugar para ganar aún más).
  • ¿Gasto en el juego el dinero que necesito para vivir?
  • ¿Prefiero gastar mi dinero en el juego que pagar una factura o una deuda financiera?
  • ¿Consigo «apartar» un poco de dinero o no puedo evitar apostar todo lo que tengo sobre la marcha?
  • ¿A causa del juego, he llegado a robar, a tomar prestado, a mentir o a vender algún bien para obtener dinero?
  • ¿Mi familia me interesa menos que una sesión de juego?
  • ¿El juego es para mí una distracción o una válvula de escape? (Juego para huir de un conflicto, de una decepción, de una frustración…).
  • ¿Me pongo irritable en cuanto dejo de jugar? (Consecuencia del fenómeno adictivo, tal como sucede con las drogas).
  • ¿Jugar suele deprimirme o darme remordimientos?
  • ¿El juego me impide dormir?

Si respondió «sí» a varias de estas preguntas, podría ser un indicio de que tiene un problema de adicción. Recuerde que el ludópata es incapaz de controlarse con el juego, aunque este suponga repercusiones negativas en su vida (aislamiento, endeudamiento…).

Para profundizar en este tema, le recomendamos hablar con su médico de cabecera o ponerse en contacto con alguna organización especializada en este tipo de adicción. Todos ellos le ofrecerán discreción y, al mismo tiempo, valiosos consejos.

Finalmente, como la adicción es un proceso subconsciente —y, por consiguiente, involuntario—, el jugador puede, a veces, caer en la negación, es decir, no quiere admitir que tiene un problema con el juego. Por lo tanto, es importante que escuche los comentarios de quienes lo rodean, mucho más propensos a identificar ciertos indicios que él mismo.

Admitir su adicción y su necesidad de recibir ayuda

Para salir de esta espiral perniciosa que es la adicción a los juegos de apuestas en línea, es necesario no solo saber reconocer que uno tiene un problema de ludopatía, sino también estar dispuesto a solucionarlo. Esta aceptación es el primer paso en el camino hacia la recuperación, ya que un ludópata es, ante todo, una persona enferma. Es inútil fingir que el problema no existe.

Además, es necesario saber que un ludópata tiene pocas probabilidades de superar su adicción por sí mismo; por eso, es fundamental que consiga quien lo asesore si cree que necesita ayuda. Hablar de su delicada relación con los juegos de apuestas (a su médico de familia, en algún centro de ayuda para ludópatas…) es primordial para que supere el problema sin recaídas, pues la adicción a los juegos de apuestas se considera una «droga», al igual que el alcohol, el cigarrillo o las sustancias ilegales. Varios organismos y asociaciones especializadas en ayudar a los ludópatas (y también a sus familias) ofrecen sus servicios de manera gratuita.

La solución extrema: abstenerse totalmente de jugar

En algunos casos, la única solución para poner freno a la adicción es la abstinencia total e inmediata. Los casinos en línea tienen la obligación de advertir sobre la ludopatía y de luchar contra esta adicción; asimismo, deben asegurarse de que todos los jugadores tengan la edad requerida por la ley para jugar, pues se considera que todos los menores son vulnerables. Por lo tanto, se han implementado diversos mecanismos para ayudar a los jugadores que sufren una adicción al juego.

Además de la diversa información que tienen a su disposición los usuarios, el ludópata cuenta ahora con la posibilidad de limitar la duración o la cantidad de sus sesiones de juego o el importe de sus depósitos (e, incluso, de sus apuestas). Pero, para los casos más extremos de adicción, existe también la alternativa de obtener el equivalente a una «prohibición de jugar en línea», aunque se trata de una medida mucho menos coercitiva y mucho más rápida, ya que basta con solicitarla al casino en línea, siempre que este ofrezca dicho «servicio». La autoexclusión podrá ser temporal (durará entre una semana y varios meses, en función de lo que decida el jugador y de lo dispuesto en el reglamento del establecimiento) o definitiva (la cuenta del jugador se bloqueará por un plazo máximo de tres años y no se le permitirá abrir una nueva cuenta).

Por último, el jugador también puede solicitar que se elimine su cuenta si quiere evitar la tentación sin tener que recurrir a la autoexclusión. Pero esta opción requiere de una voluntad de hierro, pues nada le impide volver a crear una cuenta tras el «período de abstinencia». No olvidemos que la ludopatía es, ante todo, una patología.

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